Por qué el contenido traducido rinde menos
La traducción conserva sus frases, pero no su relevancia. El orden argumental que convence a un lector occidental no siempre es el que espera un comprador japonés; el nivel de detalle suele quedarse corto; y las palabras clave que harían localizable la página nunca aparecen, porque nunca formaron parte del texto original. El resultado se lee de forma aceptable y no posiciona para nada.